Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2006.

02/02/2006

Recomiendo: El paraíso era un autobús

He utilizado en clase de primero de bachillerato un texto de Juan José Millás que me ha parecido bastante interesante y, por eso, recomiendo. Se trata de "El paraíso era un autobús" localizada en la antología de relatos de Felipe Zayas. Encima, a los chavales les ha gustado por su romanticismo, una de esas historias de amor imposible que tanto les atraen.
Su extensión es bastante apropiada, pues se puede imprimir ampliamente en un A4. La historia es lineal y se centra en la incapacidad de comunicación de dos personas que se enamoran el uno del otro con la rutina del viaje compartido en un autobús al trabajo. Más allá de la historia de amor, nos encontramos con un tema vivo hoy, la incapacidad de comunicación en los espacios urbanos, las convenciones sociales, las obligaciones, el pudor, las ilusiones... todos temas muy adecuados para iniciar a los alumnos en el comentario crítico de selectividad. Además, el análisis estructural de este relato es fácil y provechoso: narrador omnisciente, 2 personajes protagonistas, alguno secundario, diálogo en estilo indirecto e indirecto libre, la función principal del espacio, el fácil contraste del tiempo del relato y el tiempo de la historia,la estructura dividida por la aparición del conflicto, su desarrollo y resolución.
Este curso he decidido impartir clases de comentario crítico de texto a los de primero de bachillerato. Creo que cuando llegan a segundo, umbral de la selectividad, es un poco tarde para enseñarles correctamente a responder a las preguntas sobre el análisis textual y a realizar un comentario propio crítico coherente. En primero de bachillerato podemos aprovechar para junto a los contenidos programados relativos a la gramática del texto animarles a hacer algunos ejercicios de comentario. Tengo hechas unas directrices sobre el comentario crítico de texto en selectividad que se pueden encontrar en la revista digital del CSIF. Es una primera y mejorable aproximación sobre qué es un comentario y cómo enfrentarse a él. Tengo redactada la segunda parte que explica cómo planificar y redactar el comentario en sí, pero está inconclusa. Espero terminarla este curso.

Por cierto,quiero recomendaros a todos la lectura de "Semántica y pragmática del texto común: el comentario crítico de texto", que tanto me sirvió para enseñar a los alumnos a hacer los comentarios y a iniciarme en la pragmática lingüística.

Jueves, 02 de Febrero de 2006 11:11 Autor: deslenguado. #. Tema: Recursos Hay 1 comentario.

10/02/2006

Sintaxis optativa ya

A la luz del artículo de Felipe Zayas sobre gramática y enseñanza hice un comentario que me gustaría continuar en esta nuestra bitácora. Premeditadamente, aposté por una enseñanza de la lengua de la que se "apartaran" la sintaxis y afines. Veamos, por encima, qué contenidos se imparten y su necesidad. De morfología, la clasificación semántica de los sustantivos, la morfológica de los géneros y el número, sencillamente aburren a un lama tibetano. Para qué hablar de los adjetivos especificativos y explicativos o de sus morfemas de género. La nomenclatura verbal se acerca a la química y al sinuoso adverbio lo cuadramos para poder clasificarlo. Seguimos preguntando quién hace qué a no se sabe lo qué para luego recitar las letanías anuales de complementos verbales. Eso sí, ¿qué es "sí"?. Desde luego, nos ganamos el sueldo inventándonos oraciones para que les salgan bien a los chiquillos. Analizamos sintácticamente una lengua que no existe. Mi mamá me mima y yo amo a mi mamá. La verdadera lengua, la de los puntos y las comas, la de los dobles sentidos, la de las tematizaciones, la connotativa, popular, dialectal, anacolútica perdida, se nos escapa en las notas de amiguetes que se escriben los chiquillos aburridos en clase. Y, sin embargo, tenemos la suerte y perdemos la oportunidad de enseñar lengua: la mejor herramienta que tienen para expresarse, protestar, reflexionar, embelesarse... Démosles la oportunidad de escribir y de leer en voz alta. Enseñémosles a organizar el párrafo, el texto, a hacer lluvias de ideas, que se lean entre ellos, que nos lean a nosotros. Y de apoyo, la sintaxis y la morfología, la justa y necesaria. Volver a la retórica. Aprender pedagogía de la escritura y la lectura. No aturullemos más a los alumnos con el pronombre "se" ni con la subordinación adjetiva. Así sabrán cuándo utilizar el pronombre "cuyo", pronombre en vías de extinción, y a generalizar con las impersonales con "se". Esta enseñanza nos obliga a "perder" mucho tiempo que es necesario para otros contenidos, pero, ¿acaso no vale la pena?. ¿Quién no se asusta al leer los comentarios críticos de los alumnos de segundo de bachillerato?. Entonces llegamos tarde. Si les hubiéramos enseñado en secundaria a redactar, en bachillerato podríamos con toda tranquilidad enseñarles toda la sintaxis del mundo.

Viernes, 10 de Febrero de 2006 12:56 Autor: deslenguado. #. Hay 4 comentarios.

19/02/2006

¿Convivencia escolar?

En el último claustro hemos tocado por enésima vez el problema de la disciplina y la pretendida convivencia escolar. Otra vez nos hemos oído unos a otros describir situaciones antes increíbles en un centro educativo: malas palabras, provocaciones, groserías.. y reivindicar el derecho de estudiar de aquellos que efectivamente lo desean. Las soluciones propuestas, como siempre, desembocaron en el endurecimiento de la disciplina, homogeneidad de criterios, no pasar ni una y agotar los medios disciplinarios con aquéllos elementos que nos hacen las clases imposibles.

Lástima que haya tantos alumnos con estos problemas de disciplina, desinterés e irresponsabilidad. Pero, ¿qué podemos pedirles en una sociedad como la actual, en la que el consumismo, la realidad basura entronizada en la televisión, la desatención de los padres, los juegos violentos en la play ... están al alcance de la mano de nuestros chiquillos?.

Lamenté que todas las voces se levantaron para pedir más rigor y disciplina, incluso criticando a aquellos profesores que al parecer damos excesivas confianzas a los alumnos. En ningún momento una pregunta acerca de cómo se estaba extendiendo en el centro, sobre todo entre los recién llegados a primer ciclo, esa sensación entre los chiquillos de que lo guay es ser un mal alumno, irrespetuoso y chulesco.

Cuando pedí la palabra, casi me vi en la necesidad de disculparme previamente por lo que iba a decir: que para muchos alumnos el centro es realmente desagradable; que recurrir exclusivamente a medidas disciplinarias solo sirve para empeorar la situación y, especialmente, aquéllas que indiscriminadamente castigaban a grupos completos por la actuación anónima de uno de ellos, lo que encima entronizaba a los "rebeldes"; que buscar un ambiente más relajado y agradable no era incompatible con la dureza de las sanciones particulares contra los infractores graves; y que ésta era labor de todos los departamentos desde comienzo de curso procurando que los alumnos se sientan realmente a gusto, con actividades culturales, lúdicas y de convivencia y respeto mutuo desde el primer día de clase, y especialmente, desde el primer día de clase y antes del segundo trimestre.

He visto recientemente el documental "Adolescentes", de Chus Gutiérrez, de la película "Hay motivo". Allí hablan varios chavales sobre el desinterés que sienten por las clases. Un profesor de ESO se pregunta si con 14 años podemos hablar de "malos alumnos", de la falta de medios y me llamó la atención, sobre todas, la reflexión siguiente: "ellos tardan menos de una hora en conseguir cualquier tipo de drogas, y, sin embargo, tardan quince días en acceder a cualquier tipo de acontecimiento cultural".

Todas estas ideas han venido precedidas de un abandono en mi curso de cuarto. Una chavala, gitana, dejó de venir al centro el día en que cumplió los dieciséis años. Ya me lo había advertido, pero yo no la creí porque no era para nada "mala alumna" pese a tener dificultades en su entorno social. El curso anterior, en tercero, había escrito dos redacciones en las que afirmaba que quería ser maestra como una "prima" suya de Valverde, y criticaba los acontecimiento de Cortegana porque habían hecho que los pequeños gitanos fueran aún menos al colegio. Y un curso después, ella abandona. Por su pie. ¿Qué no hemos hecho para que se quedara?.

Muchas veces pedimos a los alumnos comportamientos que a nosotros mismos, adultos, nos cuesta exigirnos. Se nos olvida que son adolescentes, irresponsables e inmaduros por naturaleza. La violencia que nos reflejan procede de la violencia de los adultos. Para muchos es verdad que la expulsión y medidas drásticas son ya las únicas medidas válidas, pero a la gran mayoría, a lo mejor los desarmábamos sin armas.

Domingo, 19 de Febrero de 2006 18:46 Autor: deslenguado. #. Tema: Día a día Hay 6 comentarios.


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