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10/03/2006

En casa del herrero,...

Entre las distintas desgracias del alumno de lengua se halla la de que cada curso cambie el profesor. Por un motivo en especial: el cambio de nomenclatura y de método en el análisis sintáctico. ¿"El, la los las" es un artículo, un determinante, o un artículo determinante? ¿"este, esta..." son determinantes demostrativos o adjetivos demostrativos?...¿El adjetivo en el sintagma nominal es un adyacente o un complemento del nombre?. ¿Existe el sintagma preposicional o no? ¿y se divide en enlace y término o en preposición y sintagma nominal o en preposición, núcleo y complementos?, ¿cuántos son los verbos copulativos?.... Todos tenemos una respuesta muy obvia a todas esta tontas preguntas, pero pasmados nos quedamos al ver la variedad de respuestas concretas con las que resolvemos la práctica diaria en clase. Entre nosotros nos entendemos pero los chicos no nos entienden. ¿Análisis de árbol o de cajas?. ¿Preguntamos quién hace qué a quién o vemos las concordancias?. ¿Los complementos circunstanciales son de la misma calidad o no?. "Hice el dibujo para mi amigo" tiene complemento indirecto?. ¿"Ojalá" es un complemento circunstancial?.... La lista de incoherencias en el análisis se podría extender con la experiencia de todos los profes de lengua. Como te pille un alumno espabilao, tenemos que andar con cuidado. Y si multiplicamos estas incoherencias con las que "sincrónicamente" se cruzan de los profes de francés, inglés, latín, griego y alemán, pa qué queremos más. ¿Entendemos la sintaxis o creemos en ella?. ¿Explicamos la disciplina con sentido o con disciplina?.
Viernes, 10 de Marzo de 2006 11:04 Autor: deslenguado. #. Hay 7 comentarios.

24/03/2006

Volverán las oscuras golondrinas

Si un tic nervioso desarrolla el profesor de lengua, es la corrección ortográfica maniaca-depresiva. Con el boli armados, vamos corrigiendo bes y uves, puntos y comas y, sobre todas las faltas, tildes perdidas, voladoras y dispersas, ante el deseo de asesinarnos de nuestros compis, licenciados en ciencias, artes y letras que siguen las más variopintas reglas ortográficas. Pero hay una tilde que en especial nos ocupa a lo largo de la docencia. La de los adverbios "aún" y "aun". Todos sabemos que no se suele distinguir estas dos palabras y que graciosamente condescendemos a explicarlas a mayores y menores de edad...pero, Bécquer, ¿TÚ TAMBIÉN, HIJO MÍO!.

La Rima LIII es de estos poemas que marcan generaciones. Las golondrinas de Bécquer vuelven y vuelven y tarde tras tarde son medidas métricamente, rimadas y analizadas como aves de Doñana con gripe aviar. Su belleza va aumentanto tarde tras tarde hasta alcanzar la belleza divina idealizada por nuestro sevillano. Leemos y declamamos sus endecasílabos, marcamos el acento ritmíco en la sexta y en la décima sílaba, encabalgando suavemente su sintaxis oracional.

Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.

Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres,
ésas... ¡no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.

Pero aquellas cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día....
ésas... ¡no volverán!

Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar,
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.

Pero mudo y absorto y de rodillas,
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido..., desengáñate,
¡así no te querrán!

Pero llego al undécimo verso y, plaf, tras, ag, nooo,,, ¡me sobra una tilde!.

"Y otra vez a la tarde aún más hermosas" leo.¿Una errata?, nooo, en todos los textos en que veo esta rima, encuentro esta tilde que me rompe el compás rítmico. ¿Cómo va a haber este hiato?. Si lo hubiera, no podría hacer la sinalefa entre "tarde" y "aún", el verso dejaría de ser endecasílabo y el ritmo marcado se apoyaría en la octava sílaba ("aún" leído con sinéresis) y no en la sexta (tárde). ¿Van todos a contramano en la autovía o sólo yo?.

¿Cuestión baladí?. Tal vez en la docencia de universidad o la investigación filológica tenga esta tilde un sentido. ¿Y en la nuestra, en la llana y pedestre, cuando no grosera, secundaria?. ¡¡Hablar de tildes sin escuchar el timbrado pío pío de la golondrina!! Pues de esto se trata, de que no escuchamos el timbre del verso ni su dulce piar cuando enseñamos poesía. ¿Enseñamos métrica o geometría?, Cuando un alumno usa la regla para medir el verso, no es tan quijotesco, es más bien tecnología punta.

Leamos poesía en clase, busquemos su musicalidad, entonemos y dramaticemos. La prosodía es fundamental en la composición correcta del texto, prosa o verso, y en su comprensión lectora. Medir un verso, enseñar las licencias métricas, es inútil si no explicamos su realidad prosódica. Olvidemos sinéresis y dialefas y hagamos vocalizar, declamar a nuestros alumnos. ¿No hablamos de podcasts?. El primer mp3, la voz del profesor en clase, los siguientes, las voces de los alumnos en todos los lados.



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Viernes, 24 de Marzo de 2006 10:26 Autor: deslenguado. #. Tema: Día a día Hay 4 comentarios.


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