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Deslenguado

En casa del herrero,...

Entre las distintas desgracias del alumno de lengua se halla la de que cada curso cambie el profesor. Por un motivo en especial: el cambio de nomenclatura y de método en el análisis sintáctico. ¿"El, la los las" es un artículo, un determinante, o un artículo determinante? ¿"este, esta..." son determinantes demostrativos o adjetivos demostrativos?...¿El adjetivo en el sintagma nominal es un adyacente o un complemento del nombre?. ¿Existe el sintagma preposicional o no? ¿y se divide en enlace y término o en preposición y sintagma nominal o en preposición, núcleo y complementos?, ¿cuántos son los verbos copulativos?.... Todos tenemos una respuesta muy obvia a todas esta tontas preguntas, pero pasmados nos quedamos al ver la variedad de respuestas concretas con las que resolvemos la práctica diaria en clase. Entre nosotros nos entendemos pero los chicos no nos entienden. ¿Análisis de árbol o de cajas?. ¿Preguntamos quién hace qué a quién o vemos las concordancias?. ¿Los complementos circunstanciales son de la misma calidad o no?. "Hice el dibujo para mi amigo" tiene complemento indirecto?. ¿"Ojalá" es un complemento circunstancial?.... La lista de incoherencias en el análisis se podría extender con la experiencia de todos los profes de lengua. Como te pille un alumno espabilao, tenemos que andar con cuidado. Y si multiplicamos estas incoherencias con las que "sincrónicamente" se cruzan de los profes de francés, inglés, latín, griego y alemán, pa qué queremos más. ¿Entendemos la sintaxis o creemos en ella?. ¿Explicamos la disciplina con sentido o con disciplina?.
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8 comentarios

Ber -

hola

Ber -

Hola Lu. Sigo muy a menudo tu blog y me alegro de saludarte. Continuar con los alumnos me parece muy interesante. De hecho con el cuarto al que le di el año pasado en tercero es con el que puedo hacer una bitácora: http://tallerderedaccion4b.acelblog.com/

Ber -

Hola Patxo. Yo también me alegro de encontrar compañeros que duden tanto de la enseñanza actual, especialmente en el tema de la gramática. En verdad es difícil comunicarse en este aspecto con los demás. Normal, pues a todos nos da miedo abandonar las sendas conocidas. Por mi parte, cada año procuro acentuar más el plano práctico de cada concepto y aunarlos en virtud de su función expresiva más que por su vinculación \\\\\\\"estructural\\\\\\\". Me voy dando cuenta de que algunos temas apenas se imparten como por ejemplo la prosodia o elocución y se priman otros muy abstractos como el fonema. Y así con lo demás. Este curso procuro llevar un diario de aula más detallado para ser capaz los cursos que viene de programar de verdad qué quiero dar y qué no. También dedico al menos una cuarta parte de las clases a hacer redacciones con los alumnos in situ, nada de encargarlas y tal. De ahí saco experiencia y la verdad es que se nota los resultados, eso de la relación tiempo-aprovechamiento de que hablas. Un saludo.

Lu -

¿Por qué será que tus lamentos son también los de muchos? Esta es la eterna queja convertida en tópico irresolubre, diría.
¿Soluciones...? Yo diría que más que soluciones, los profes de lengua ponemos parches.
En mi departamento no existe acuerdo en la terminología, ni en el método de representación sintáctica. Cada maestrillo tiene su librillo. Por eso, desde hace ya algunos años, yo sigo a mis alumnos desde primero de ESO hasta 4º y bachillerato. La experiencia me dice que es más ventajoso. Eso, claro, porque nos llevamos bien.
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PATXO -

Suscribo cada idea y sobre todo cada interrogación de este post. Empezaba a pensar que eran agujeros negros que yo sólo veía.
¿Cómo lo resuelves tú, Bernardo, a nivel particular? Yo no sé si tengo todavía el carisma y el empaque suficiente para hacer la gramática optativa aunque es una idea que me está persiguiendo desde hace años. Yo he seguido siempre un montón de estrategias para trasmitir esta casi \"revelación\": grupos de trabajo, departamentos didácticos, propuestas de renovación etc... y ha sido casi siempre un trabajo estéril. Los únicos que me han respondido con ilusión a las propuestas de trabajo casi siempre han sido los alumnos, a pesar de que siempre acabo metiendo algo de gramática (cada vez menos, pues la relación aprovechamiento-tiempo invertido es siempre negativa).

laura -

Sí, conozo ese caos, muchos alumnos y profesores se quejan de que no entienden la sintaxis. El problema no es la etiqueta que le ponemos (que se ha de unificar en el departamento y listos), sino explicar para qué sirve todo esto, explicar la gramática de forma lógica

Felipe Zayas -

La cuestión que planteas tiene una larga historia: desde la irrupción de los estructuralismos en los años 70. En los ochenta el Ministerio propuso (o encargó para el debate) una terminología unificada. También recuerdo que cuando había reuniones de coordinación por departamentos (creo que las coordinaba el vicedirector) el tema estrella en los de lenguas era éste: la unificación terminológica. No sé si en algún centro se llegó a algún resultado. El caso es que, si bien en algunos de los ejemplos que señalas el acuerdo podría ser fácil, en otros el problema va más allá de lo terminológico: las distintas terminologías obedecen a diferentes maneras de entender la naturaleza de las formas lingüísticas y las relaciones entre ellas. Y aquí no es fácil entenderse, porque frecuentemente en los departamentos no se manejan los mismos referentes teóricos. Yo creo que la diversidad terminológica deja de ser un problema cuando lo que importa en el aula no es el término, sino lo que éste recubre. Saludos.

JM. Glez.-Serna -

La desgracia de la que hablas se resolvería con relativa facilidad si los Departamentos Didácticos funcionaran correctamente. No creo que cueste mucho trabajo sentarse y pactar una nomenclatura entre los miembros de uno o varios Departamentos. Y respetar ese pacto, claro.
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