Blogia
Deslenguado

Sintaxis optativa ya

A la luz del artículo de Felipe Zayas sobre gramática y enseñanza hice un comentario que me gustaría continuar en esta nuestra bitácora. Premeditadamente, aposté por una enseñanza de la lengua de la que se "apartaran" la sintaxis y afines. Veamos, por encima, qué contenidos se imparten y su necesidad. De morfología, la clasificación semántica de los sustantivos, la morfológica de los géneros y el número, sencillamente aburren a un lama tibetano. Para qué hablar de los adjetivos especificativos y explicativos o de sus morfemas de género. La nomenclatura verbal se acerca a la química y al sinuoso adverbio lo cuadramos para poder clasificarlo. Seguimos preguntando quién hace qué a no se sabe lo qué para luego recitar las letanías anuales de complementos verbales. Eso sí, ¿qué es "sí"?. Desde luego, nos ganamos el sueldo inventándonos oraciones para que les salgan bien a los chiquillos. Analizamos sintácticamente una lengua que no existe. Mi mamá me mima y yo amo a mi mamá. La verdadera lengua, la de los puntos y las comas, la de los dobles sentidos, la de las tematizaciones, la connotativa, popular, dialectal, anacolútica perdida, se nos escapa en las notas de amiguetes que se escriben los chiquillos aburridos en clase. Y, sin embargo, tenemos la suerte y perdemos la oportunidad de enseñar lengua: la mejor herramienta que tienen para expresarse, protestar, reflexionar, embelesarse... Démosles la oportunidad de escribir y de leer en voz alta. Enseñémosles a organizar el párrafo, el texto, a hacer lluvias de ideas, que se lean entre ellos, que nos lean a nosotros. Y de apoyo, la sintaxis y la morfología, la justa y necesaria. Volver a la retórica. Aprender pedagogía de la escritura y la lectura. No aturullemos más a los alumnos con el pronombre "se" ni con la subordinación adjetiva. Así sabrán cuándo utilizar el pronombre "cuyo", pronombre en vías de extinción, y a generalizar con las impersonales con "se". Esta enseñanza nos obliga a "perder" mucho tiempo que es necesario para otros contenidos, pero, ¿acaso no vale la pena?. ¿Quién no se asusta al leer los comentarios críticos de los alumnos de segundo de bachillerato?. Entonces llegamos tarde. Si les hubiéramos enseñado en secundaria a redactar, en bachillerato podríamos con toda tranquilidad enseñarles toda la sintaxis del mundo.

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

4 comentarios

Lu -

Acabo de descubrir tu blog. Lo he incluido en un directorio provisional de blogs de profes de lengua.

JM Glez.-Serna -

Hola, Bernardo. Me alegro de que te hayas sumado a esta locura de los blogs. Te seguiré en adelante.
Sobre el asunto que planteas no me siento capaz de opinar sesudamente: yo siempre he odiado la sintaxis, lo que puede parecer un pecado para un filólogo, pero así son las cosas. Creo que tienes razón en que es necesario enseñar en Secundaria habilidades básicas de comunicación oral y escrita si queremos profundizar algo más adelante en el funcionamiento lingüístico, pero tu planteamiento se me antoja un punto radical. Por otro lado, tú siempre fuiste un punto radical, y eso, precisamente, te hacía diferente. Saludos y abrazos.
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

Eduardo Larequi -

No es que esté muy de acuerdo, Bernardo, con tus propuestas, aunque tampoco me duelen prendas en reconocer que hay en ellas verdades como puños.

En todo caso, el debate resulta tan apasionante como crucial para nuestra asignatura. Puedes leer mis puntos de vista al respecto aquí.

Por cierto, bienvenido al club de los blogueros. Por una de tus entradas me he enterado de tu devoción al género de las distopías. Yo acabo de reseñar una, la novela de Kazuo Ishiguro Nunca me abandones, en La Bitácora del Tigre.

Felipe Zayas -

Es una viejo debate, cuya única salida es acumular experiencias de cómo integrar la reflexión gramatical dentro de las actividades de lectura y de escritura. No basta que digamos: la gramática se supedita al uso. Tenemos que mostrar, con experiencias concretas, que esto es posible. Además, los alumnos han de ir construyendo cierto metalenguaje que les permita tomar la lengua como objeto del discurso, no sólo en clase de castellano, también en clase de inglés y de francés. Veo con satisfacción que algunas de las cosas que he mostrado en mi blog te sirven. Un saludo.
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres